Causas de la caída

Por qué se te cae el pelo: causas reales de la caída

Juanma
· 12 min
Por qué se te cae el pelo: causas reales de la caída

Se te cae el pelo, básicamente, por una mezcla de cinco cosas: tu genética, tus hormonas (sobre todo una llamada DHT), el estrés, los déficits de nutrientes y algún que otro mal hábito que ni sospechas. En la mayoría de los tíos, la protagonista es la genética combinada con las hormonas. El resto muchas veces son acelerantes o cortinas de humo. Pero como cada cabeza es un mundo, merece la pena que entiendas cuál es tu caso de verdad, porque no es lo mismo perder pelo por una época de mierda que por una alopecia que lleva años avisándote.

Te lo cuento porque yo pasé por ahí. Y no de lejos.

Cómo me di cuenta de que se me caía el pelo

Me acuerdo perfectamente del momento. Estaba en la ducha, me pasaba la mano por la cabeza para aclararme el champú y notaba pelos entre los dedos. Cada vez más. Al principio te dices que es normal, que todo el mundo pierde pelo. Luego empiezas a ver el desagüe y ya no te lo crees tú mismo.

Lo siguiente fue la almohada por las mañanas. Y las fotos. Odiaba las fotos con flash porque el cuero cabelludo empezaba a asomar por la coronilla. Me hacía la raya del pelo y cada vez la veía más ancha. Entré en modo negación un buen tiempo, esa fase en la que te peinas de una forma rara para tapar y sales del baño convencido de que has resuelto el problema. No lo había resuelto. Solo lo estaba escondiendo.

Y aquí va lo primero que aprendí, después de gastarme un pastón en consultas que solo querían venderme la mesoterapia o el injerto: no puedes frenar lo que no entiendes. Así que vamos a entenderlo.

Por qué se cae el pelo: las causas que de verdad importan

El pelo tiene un ciclo. Crece durante años (fase de crecimiento), luego descansa unas semanas y se cae para dejar sitio a uno nuevo. Es normal. Perder entre 50 y 100 pelos al día entra dentro de lo esperable y no significa nada. El problema aparece cuando ese ciclo se rompe: o se cae más de la cuenta, o el pelo que sale nace más fino, más débil, hasta que un día directamente no sale.

¿Y por qué se rompe el ciclo? Por estas cosas.

La genética y las hormonas (la causa número uno en hombres)

Si te pones a mirar en tu familia y ves entradas y coronillas despejadas en tu padre, tus tíos, tu abuelo… mala señal. La alopecia androgenética es la causa más común de caída en hombres, y también afecta a bastantes mujeres, aunque con otro patrón.

La clave aquí es una hormona: la DHT (dihidrotestosterona). En las personas genéticamente predispuestas, esta hormona se pega a los folículos del pelo de la parte de arriba de la cabeza y los va miniaturizando. El folículo no muere de golpe, se va encogiendo. Por eso el pelo primero se afina, luego se vuelve casi pelusilla y al final desaparece. Es un proceso lento, traicionero, que avanza mientras tú miras para otro lado.

Y aquí quiero pararme, porque cuando de verdad entendí cómo funciona esto por dentro me cambió la forma de plantearme todo. Resulta que la androgenética no avanza por un solo camino, sino por dos a la vez, y conviene tenerlos claros los dos.

Los dos mecanismos que te van dejando calvo

El primero es la miniaturización. Y ojo con un detalle que casi nadie explica: el pelo no se va afinando poco a poco mientras crece, como si alguien le fuera bajando el volumen. No. Cada pelo crece con su grosor durante todo su ciclo, y el daño se produce en un momento muy concreto, en la base, al final de ese ciclo. Cuando el folículo colapsa y vuelve a arrancar, rearranca ya más fino. Y al siguiente ciclo, otro escalón más fino. Se queda bloqueado en un diámetro menor ciclo tras ciclo, hasta que lo que sale ya no es pelo, es vello, esa pelusilla que apenas se ve. Por eso me obsesionaba mirarme el grosor al espejo y no notaba el cambio de un día para otro: el salto ocurre entre ciclo y ciclo, no a diario.

El segundo mecanismo es el de los pelos que directamente desaparecen del mapa (los llaman kenógenos, folículos que se quedan atrapados entre un ciclo y el siguiente sin reiniciar). Y aquí hay un dato que a mí me abrió los ojos: en un cuero cabelludo sano, cada agrupación de folículos no saca un pelo suelto, saca entre dos y cinco pelos juntos. Ese es tu capital. El primerísimo signo de que la androgenética ha empezado a trabajar no es ver claros, es una caída simultánea de varios pelos a la vez (un pequeño efluvio) que reduce esas agrupaciones de dos-a-cinco pelos a solo uno-a-tres. Pierdes densidad ahí, en silencio, antes de ver nada raro en el espejo. Y de esos que se caen, algunos vuelven a salir (miniaturizados, más finos) pero otros se quedan atrapados y no reinician el ciclo. Ni caen del todo ni vuelven. Están en pausa.

Hay un tercer detalle que me pareció fascinante y muy útil de entender. Cada una de esas agrupaciones de pelos está sujeta por el músculo erector del pelo, el mismo que te levanta el vello cuando tienes frío o se te pone la piel de gallina. Pues bien: cuando un pelo se desconecta de ese músculo tras caerse, es justo cuando más se resiste a recuperarse. Ese es el punto en el que el terreno se pone cuesta arriba de verdad. ¿Y qué saco yo de todo esto en la práctica? Una sola cosa, la de siempre: cuanto antes actúes, más folículos coges todavía miniaturizándose y no ya desconectados y en punto muerto. El tiempo, aquí, juega en tu contra.

Lo importante: la genética no es una sentencia de calvo total sí o sí. Es una predisposición. Y sobre la velocidad a la que avanza sí se puede influir bastante. Eso fue lo que me cambió la cabeza (nunca mejor dicho).

El estrés

Aquí mucha gente se sorprende. Sí, el estrés hace caer el pelo. Y no es una tontería ni una excusa. Un pico de estrés fuerte (una ruptura, un despido, una enfermedad, un duelo) puede mandar de golpe un montón de folículos a la fase de caída. A esto se le llama efluvio telógeno, y lo típico es que la caída aparezca dos o tres meses DESPUÉS del susto, cuando ya ni te acuerdas del disgusto.

La buena noticia es que este tipo de caída suele ser reversible cuando la situación se calma. La mala es que si además tienes predisposición genética, el estrés te acelera lo que ya venía de camino. Y ahora que ya sabes lo de las agrupaciones, lo entiendes mejor: ese efluvio por estrés puede ser el empujón que reduce tus grupos de dos-a-cinco pelos a uno-a-tres antes de tiempo. Si sospechas que este es tu caso, te lo explico a fondo en este artículo sobre la alopecia por estrés, porque tiene bastante miga y hay señales concretas para reconocerlo.

Los déficits nutricionales

Tu pelo se fabrica con lo que comes. Suena obvio, pero mucha gente lo ignora. Si te falta hierro (ojo, muy común en mujeres, pero también en hombres que entrenan mucho o donan sangre), o tienes la vitamina D por los suelos, o andas justo de zinc o de proteína, el cuerpo hace algo muy lógico: prioriza. Y el pelo no es prioritario para sobrevivir. Así que lo sacrifica.

Este tipo de caída es de las más frustrantes porque no la ves venir y encima te machacas pensando que es genética cuando a lo mejor es un simple análisis de sangre lo que te falta. He visto a gente obsesionada con champús carísimos cuando lo que tenían era la ferritina por debajo del suelo. Te dejo la guía completa sobre la caída por déficit nutricional, porque merece que le eches un ojo antes de gastarte un euro en nada.

Los malos hábitos que suman más de lo que crees

Ninguno de estos, por sí solo, te deja calvo. Pero juntos y mantenidos en el tiempo, restan:

  • Dormir fatal de forma crónica. El pelo se regenera cuando descansas.
  • Tabaco. Mala circulación al folículo, peor oxígeno, peor pelo.
  • Dietas milagro y bajones bruscos de peso. Estrés metabólico brutal.
  • Peinados que tiran (coletas muy tirantes, moños apretados). Esto tiene nombre, alopecia por tracción, y con el tiempo pasa factura.
  • Estar todo el día tocándote y tirándote del pelo por ansiedad.

Ninguno es el villano principal. Pero si ya tienes predisposición, cada uno de estos es leña al fuego.

¿Y los mitos? Lo que NO te está dejando calvo

Ahora la parte que le sienta mal a mucha gente, porque llevamos toda la vida creyéndonoslo.

Los gorros. No, la gorra no te deja calvo. Puede ensuciar el cuero cabelludo si no la lavas nunca, pero no ataca al folículo. Tranquilo.

Lavarte el pelo mucho. No. Los pelos que ves en la mano al lavarte son los que se iban a caer igual, solo que el agua los arrastra todos juntos y te asustas. El champú no arranca pelo sano.

"Es que pienso mucho y por eso me quedo calvo." Media verdad. El estrés real influye, ya lo hemos visto. Pero "pensar" o ser inteligente no tiene absolutamente nada que ver, eso es folclore de barra de bar.

El agua de la ducha, el cloro de la piscina, el sol… Pueden resecar y estropear el pelo que ya tienes, hacerlo más quebradizo. Pero no atacan la raíz ni provocan alopecia. Otra cosa es que un pelo maltratado se rompa y parezca que se cae.

El problema de los mitos es que te distraen. Mientras te obsesionas con si la gorra o el champú, la causa de verdad (que suele ser hormonal o un déficit) sigue trabajando sin que le pongas freno.

Entonces, ¿por qué se cae EL TUYO?

Aquí está la clave de todo. Porque "por qué se cae el pelo" en general es una cosa, y por qué se cae el tuyo es otra muy distinta.

Pregúntate:

  • ¿Dónde se te cae? Si es en entradas y coronilla, con patrón, huele a androgenética. Si son calvas redondas que aparecen de golpe, eso ya es otra historia (areata). Si se cae parejo por todos lados, sospecha de estrés o déficit.
  • ¿Desde cuándo? Si es de toda la vida yendo a peor, poco a poco, genética. Si empezó de golpe hace unos meses, piensa qué pasó tres meses antes.
  • ¿En qué época? Hay una caída más fuerte en otoño que es normal y estacional, y que asusta a mucha gente sin motivo.

Identificar tu patrón es el primer paso real. Por eso hice una guía entera sobre los tipos de alopecia para que te sitúes tú mismo antes de tomar ninguna decisión. Porque el tratamiento que le va de miedo a uno puede no servirte de nada a ti si el origen es distinto. Por eso mismo un tratamiento del pelo debe ser personalizado y se ajusta con el tiempo: lo que le funciona a tu primo puede no funcionarte a ti, y lo que a ti te funcione hoy quizá necesite un retoque dentro de seis meses.

Lo que yo haría hoy si empezara de cero

Si volviera atrás, al tío de la ducha mirando el desagüe con cara de tonto, haría tres cosas por este orden.

Primero, mirar el patrón con calma en vez de negarlo. Fotos con luz natural, cada mes, sin dramatizar y sin autoengañarme.

Segundo, un análisis de sangre básico. Hierro/ferritina, vitamina D, tiroides. Antes de gastar un euro en productos. Descartar lo barato de arreglar primero.

Tercero, entender que si el origen es hormonal, esto es una carrera de fondo. No hay pócima. Hay constancia, hábitos y las herramientas adecuadas para tu caso concreto. Y cuanto antes empieces, más pelo salvas, porque como ya has visto, el folículo miniaturizado y desconectado tiene fecha de caducidad. Un pelo que aún se está afinando ciclo a ciclo es terreno recuperable; uno que ya se soltó del músculo y lleva tiempo en punto muerto, mucho menos. La ventana existe, pero se va cerrando.

Nada de clínicas que te empujan al injerto en la primera visita sin haberte mirado nada. Nada de pastillas milagro que no sabes ni qué efectos tienen (y si estás valorando fármacos como finasteride o dutasteride, consúltalo antes con un profesional, que esto no es de tomárselo a la ligera). Entender primero, actuar después.

Si quieres que te ayude a identificar por qué se te cae a TI y qué puedes hacer, te dejo una revisión gratuita aquí. Es el punto de partida que a mí me habría ahorrado meses de dar palos de ciego.

Preguntas rápidas

¿La caída del pelo se puede frenar? Depende de la causa. Si es por estrés o déficit, muchas veces se recupera al corregir el origen. Si es genética/hormonal, no se "cura", pero sí se puede frenar y mejorar bastante la densidad, sobre todo si actúas pronto, cuando los folículos todavía se están miniaturizando y no se han quedado en punto muerto. Cuanto antes, mejor pronóstico. Esto no es consejo médico: para descartar causas serias, que te vea un profesional.

¿Cómo sé si mi caída es normal o preocupante? Perder 50-100 pelos al día es normal. Si de repente pierdes mucho más, si ves el cuero cabelludo por zonas, si el pelo nace cada vez más fino o si notas un patrón (entradas, coronilla), ahí toca prestar atención en serio. Una señal fina y temprana: si notas que donde antes salían tres o cuatro pelitos juntos ahora sale uno solo, tu densidad ya está bajando aunque no veas claros.

¿El estrés puede dejarte calvo del todo? Por sí solo, casi nunca deja una calvicie definitiva total. Suele dar una caída fuerte pero reversible. El problema es cuando se junta con predisposición genética: entonces el estrés acelera lo que ya venía. Te lo cuento con detalle en el artículo sobre alopecia por ansiedad.

Si te has visto reflejado en lo de la ducha y la almohada, no te agobies. Yo estuve exactamente ahí y lo primero que necesitaba no era un producto, era entender qué me pasaba. Ese es el primer paso, y ya lo has dado.

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